¿Por qué fracasa el 99% de los nuevos emprendimientos en España?

A veces nos quejamos que en España se da poco apoyo a los emprendedores, en comparacion con el que se ofrece en otros países. Es bien cierto. Pero quizá la mayor falta de ayuda se nos da desde pequeños, educándonos en una cultura como la nuestra en la que no se tolera el fracaso, o en la que pensamos que el empresario es alguien que tuvo suerte, porque tuvo una idea, p porque está en el mercado adecuado, o porque tiene el gen del emprendedor, o porque heredó unos privilegios que le favorecieron de forma determinante en el camino, o peor aún, alguien que progresa fruto del robo o la corrupción.

Así es como pensamos que la base del éxito en el emprendimiento viene de tener una gran idea –o de copiarla- y de contar con una persona extraordinaria que la ponga en marcha. O, al mismo tiempo, pensamos que la fuerza viene de tener un gran apoyo financiero. ¿Sabemos hacer algo los españoles sin dinero o subvenciones? De la misma manera, también creemos que la clave es el gran plan de negocio, que alguien brillante ha pergeñado y que sólo por implementarlo deriva en éxito seguro. Así es como sesudas personas en aceleradoras e incubadoras copian ideas de EE.UU. y las traen a España, dando por supuesto que la idea funcionará. O analizan hasta la saciedad los modelos de negocio, buscando dónde está la clave del éxito predecible. O invierten, siguiendo unas exactas matemáticas financieras que se han de cumplir. Y nada de eso es la base del éxito. Aunque más de un consultor transforma su capacidad de labia en pingües beneficios (para él o ella), como si hubiera un bálsamo mágico con el que educar al ignorante emprendedor.

En cambio, la base del triunfo en las nuevas empresas radica en tener un equipo equilibrado de profesionales que aúnen capacidad analítica, operacional, de gestión y comercial, y que estén dispuestos a aprender de fallar rápido, de una forma ordenada y continua hasta llegar a la mejor versión del proyecto que está bajo su responsabilidad. Dicho de otra forma, el buen profesional de Capital Riesgo, o de Private Equity, o un Business Angel, o el gestor de una aceleradora, es aquel que entiende que no están invirtiendo en grandes proyectos, sino en grandes equipos de profesionales. Profesionales humildes,  capaces y complementarios, que tienen una alta capacidad de escucha, y que sabrán adaptarse al mercado y ecosistema existente.

Cuando se habla confidencialmente con los principales agentes del ecosistema emprendedor español escuchamos que el ratio del éxito es menor del 1% (fuente: boostpreneur). Cuando hablamos con los agentes del ecosistema emprendedor en California, o en Boston (EE.UU), el ratio de éxito es diez veces mayor, y claramente te explican cómo ha ido creciendo en los últimos veinte años según han ido considerando el emprendimiento como una competición –o colaboración- entre equipos bien engranados y con una ágil capacidad de respuesta ante los micro-fracasos que se producen cada día.

Seamos pues en España, capaces de ir más allá del deslumbramiento que nos producen aquellos que hablan de tecnología –como sinónimo de innovación-, o que ostentosamente invierten en profesionales bien laureados, o en copiar ideas exitosas venidas de otros países, y empecemos a rentabilizar nuestras inversiones poniendo en primer lugar a los equipos con talento, bien equilibrados y con capacidad de aprender de forma ordenada de cada fracaso. ¿O preferimos seguir perdiendo tiempo y dinero?

(image retrieved from padrea.com)

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